Hace un año, un grupo de soñadores se subieron a las tablas de un modesto teatro para hacer magia, la magia de crear ilusión y regalarla a los demás.
Hoy, y a pesar de que el innombrable haya impedido que volviéramos a jugar con una obra diferente,
seguimos creyendo en la magia del teatro y en su inmenso poder para alegrar nuestras vidas.
Lo que os dejo hoy, creedme, es todo un regalo.
Con todos vosotros, amigos míos, "El Mago de Oz"
No hay comentarios:
Publicar un comentario